Un cliente entra, vive una experiencia, y al salir… pulsa el botón rojo. 

Podría parecer solo un gesto. Un clic más en una jornada cualquiera. Pero ese botón rojo contiene información valiosa, muchas veces más sincera que cualquier encuesta o formulario. 

¿Por qué? Porque es anónimo, inmediato y emocional. Es la respuesta real a lo que esa persona acaba de vivir. No hay filtros. No hay racionalización. Solo un “esto no me gustó”. 

En los entornos donde opera HappyOrNot —retail, sanidad, transporte, servicios públicos— el botón rojo es una señal temprana. Un síntoma. Una alerta silenciosa. 
Y si se repite, no es casualidad: es un patrón operativo que merece atención. 

Con una herramienta como HappyOrNot, no solo sabes que alguien está insatisfecho. Sabes cuándo, dónde y cuántas veces ha pasado. Y eso te permite actuar. 

  1. ¿Cae la satisfacción cada lunes por la mañana? 
  1. ¿Siempre después del almuerzo? 
  1. ¿Solo en una ubicación concreta? 

Detrás de cada botón rojo hay un punto de fricción. 
Y detrás de cada mejora, una empresa que decidió escuchar. 

El botón rojo no es una crítica, es una oportunidad. 

Una oportunidad para ajustar un proceso, capacitar a un equipo o rediseñar una experiencia. Y cuando lo haces, empiezas a ver más botones verdes. No por suerte, sino porque estás respondiendo a lo que realmente importa.